sábado, 20 de agosto de 2016

Réquiem por los que no fueron

Quién llorará sobre mi tumba y me dará el último adiós quizás mis amigos, los que me han abandonado por no decir “Padre nuestro, que estás en los cielos, amén. Quién cerrará mis ojos, serán mis hijos,los que nunca tuve. Los años, más rápidos que mis pensamientos, vaciaron mis caderas, tampoco tú ya me amaste y decidiste no ver mi pelo blanco crecer como las nubes que apenas se levantan al horizonte y luego ocupan todo el cielo. Ya no gozo de mi balneario favorito, ahora poblado de otras habitantes otros pubis y otros pechos, turgentes, claro. Soñé con sus ojos brillantes, su pelo castañizo, su sonrisa roja sus manitos volando al viento. Pero los años, más rápidos que mis deseos, atravesaron mi cuerpo y ya no será que mis hijos cierren mis ojos, y me den el último adiós.

lunes, 8 de agosto de 2016

Cuando yo sea viejo vas a ir a visitarme, ¿vas a llevarme algo? ¿Viste las patas de gallo que tengo? Tan joven. Vas a ir a verme y te voy a sonreír como ahora, y se me van a poner los ojos vidriosos cuando tenga ese lapsus y las imágenes de tu cara sonriéndome me den una cachetada. El tiempo pasa, flaca, la puta que lo parió. Los caramelos de menta, ¿dónde mierda están los caramelos de menta? Soy joven, ahora soy muy joven, vos no tanto, flaca, pero yo te veo divina. Hay mujeres divinas. El cielo se pone gris. Corré la cortina, ¿así que está lindo afuera? ¡Fua, tremendo día! El sol me molesta un poco en los ojos, pero es normal, porque ya estoy viejo, y vos a pesar de todo no tanto. ¿Te casaste? Te perdí, flaca. Ahora venís a verme con flores en la mano, un libro tuyo (a mí me cuesta ver), y esos caramelos para chupar, para chupar...Eras un ocho en sesenta mil,no era mi intención decirte eso, mirá cómo son las cosas así como estoy no llego ni a uno, pero vos estás acá con tu mirada tan dulce, tan tierna, tan. Te quiero, flaca, te quiero.

miércoles, 27 de julio de 2016

Nos desnudamos por única vez aquella noche lluviosa. Fue febril. Solamente queríamos vernos, encontrarnos, despejar dudas, despellejarnos de las ropas que no nos permitían acercarnos. El primer contacto fue torpe, esquivo a las sensaciones de la piel y de los besos. Nos fuimos soltando de a poco, muy de a poco: le susurré algunas cosas al oído, ella sonrió levemente. Ella iba recorriendo mi espalda, contando mis vértebras, subía con sus manos hasta el cuello y descendía hasta mis muslos. Cómo no recordarlo. Nuestros ojos se encontraron muchas veces, brillosos, buscando la forma intempestiva de decir lo que no podían expresar las palabras. Para qué hablar. Nos entregamos al placer de reconocernos, de vernos tal cual éramos, sin tapujos. Nada de poses, sólo el acto. La habitación se iba llenando de sonidos, de música que provenía de nosotros mismos, del aroma de nuestra piel. Ella me dijo que así le gustaba, que siguiera, que un poco más a la derecha, más arriba o más abajo, me cuesta concentrarme. Entre sus piernas estaba el mundo, allí estaba yo para descubrirlo y poseerlo, no a la fuerza sino por un acto voluntario de pasión. Ella me pidió que la tratara suavemente, y yo así lo hice. Eso fue todo.     https://www.youtube.com/watch?v=c7s_rmhCrB8

El amor es un GIT

Caminaba por la calle, iba tranquilo aunque muy adentro mío sabía que, talves, ella me diría adiós definitivamente. No quería que eso sucediera porque la amaba, pero nuestra relación no daba para más: peleábamos demasiado seguido, a veces deseaba irme y no volver, decirle a la cara que era una histérica, que sus ataques de mal humor no me hacían bien, y que sus silencios repentinos cortaban toda posibilidad de un diálogo mano a mano. No hacía mucho habíamos tenido una discusión en un tono un poco elevado, ella se puso a llorar y yo me sentí culpable, así no se podía continuar. Fui a mi casa y me di una ducha bien caliente, eso hizo que me descontracturase un poco, admito también que lloré. No quería que se fuera de mi vida, no quería gritarle, no podía verla llorar, me sentí el más hijo de puta de todos. Sé que la amo, sé que es especial en mi vida, y por eso mismo quizá lo mejor sea decirnos adiós. Recordé, mientras me duchaba, una vieja canción de los años 90 que solían pasar en la radio, la escuchaba muy a menudo: ella lloraba y él, conmovido, se preguntaba cuán lejos estaba para poder consolarla.

lunes, 23 de abril de 2012

sábado, 21 de abril de 2012

Bienvenida

Reordenando mi blog, tal como una vieja biblioteca con libros abandonados, mancillados por el paso del tiempo. La ausencia es muchas veces nuestra enemiga, hasta le damos un cuerpo. La ausencia no es falta de sino la presencia de lo no visto, lo incorpóreo. Por esta razón, creo que la falta de producción escrita no es ausencia sino la presencia de lo no dicho.

Bienvenidos (nuevamente).